Cuando metes un bot de seguridad en tu comunidad, le das el registro de auditoría, los mensajes y a veces Administrador. A cambio, te fías de quien lo programó. No hay mecanismo: se asume. Esta página existe para que aquí no haya que asumir nada.
Las cifras
Ninguna. Y si algún día deja de ser cero, este número lo dirá igual.
Cómo funciona
- Lo concedes tú, desde Discord. Con
/soporte permitir, y solo el dueño del servidor. Caduca sola (30 minutos por defecto, cuatro horas como techo) y la cierras cuando quieras con/soporte revocar. - Todo deja constancia. Pedirlo, concederlo, cada pantalla que se abra, revocarlo — y también que se deniegue. Si solo se apuntaran los accesos con éxito, un registro vacío no distinguiría «nadie miró» de «miró por otro sitio».
- Y va al registro encadenado, no a un fichero nuestro. O sea que lo cubre la raíz de Merkle, la constancia firmada de cada hora, la copia en un repositorio que no controlamos y las co-firmas de los testigos. Para borrar un acceso hay que romper la cadena, y eso se ve.
- Puedes cerrar la puerta del todo.
/soporte modoen «nunca» y no entramos jamás, ni siquiera en una emergencia. El precio va escrito donde se activa: si algo se rompe ahí dentro, no vamos a poder mirarlo.
Compruébalo tú, sin fiarte de nosotros
- Si es tu servidor:
/soporte historialte lo enseña entero, e/integridadcomprueba que el registro no se ha tocado. - Si eres un tercero: baja /api/attest y pásale
tools/verify.py, que no depende de nada nuestro. Comprueba las firmas, la cadena y que el registro nunca ha encogido. - Y el código: la constancia de cada hora lleva dentro el hash del código que está corriendo. Un despliegue que se saltara todo esto cambiaría ese hash, y los testigos lo verían.
Lo que esto NO es
No es cifrado de extremo a extremo. Tus datos están en claro en nuestro disco y el proceso del bot los lee, porque para moderar hay que ver lo que se modera; quien tuviera acceso de root a la máquina abriría la base de datos y no hay puerta que lo pare. Lo que esto acota es el camino normal —el panel, que es por donde de verdad se mira— y lo que garantiza no es «es imposible», es «no se puede hacer sin que se vea». Preferimos decirlo así que prometer de más.